La villa, declarada conjunto histórico-artístico, es conocida con el apelativo de "Villa de los Arzobispos", dado que en su municipio nacieron cinco prelados que durante la Edad Media ocuparon varias diócesis.

Cabe destacar la magnífica arquitectura popular y las casonas solariegas con sus escudos, propias del linaje de la época, el Palacio de Sobrellano, La Universidad Pontificia, el Capricho de Gaudí, el Cementerio y el monumento al Marqués de Comillas.

Sus calles empedradas, y sus plazuelas, invitan a descubrir cada rincón de la villa, reportando al visitante una sensación de paz y serenidad.